Alteridad, otredad y educación artística
Catálogo de la Exposición celebrada del 26 de julio al 6 de septiembre de 2024, en Espacio ES/UM. Organizada por el Servicio de Cultura.
Nuestra existencia no es posible sin la premisa de la coexistencia. Toda vida empieza dentro de otra vida, y está, a su vez crea de nuevo el mundo. Así, el cuerpo materno se convierte en nuestra primera habitación propia, desde la cual empezar a crear nuestras formas de ser y estar en el mundo.
Yo es hija. Alteridad, otredad y educación artística es una exposición colectiva de las alumnas de Taller de creación e investigación artística de la Facultad de Educación de la Universidad de Murcia, que plantea la pregunta ¿Qué significa ser hija?
La primera mirada que nos conforma y que nos acompaña a lo largo de toda nuestra vida es la mirada materna. La madre es ese primer espejo desde el que accedemos a la percepción del mundo. Nuestra idea de este, y de nosotros mismos, se va configurando a medida que conseguimos descifrar el significado de su mirada hacia nuestra persona. Por tanto, podemos afirmar que nuestro conocimiento del mundo se genera en alteridad. Ese primer otro será el vehículo para llegar a conocernos a nosotros mismos o como denomina Siri Hustvedt, nuestra “conciencia encarnada”.
Toda vida tiene un origen. Toda vida humana comparte un principio. Toda hija o hijo proviene de una mujer. Toda madre, fue previamente hija. Es por ello que podemos afirmar que la Madre es la historia universal de todo ser humano y, a su vez, el origen de una nueva historia, la hija/o.
Y será precisamente la mirada de la hija, la que de forma a este principio inexorable a través de un vínculo físico, psíquico y mental.
Las obras presentadas en esta exposición parten de un imaginario materno, fruto de experiencias personales e individuales, conformando así una visión poliédrica de la filiación. Por medio de la educación plástica y visual se reflejan historias alternativas que cuestionan y enriquecen la comprensión tradicional de esta relación.
Yo es hija regresa al principio para conectar el pasado con el presente, lo individual con lo universal, la maternidad con la “hijidad”. Pues no hay madre sin hija, no hay hija sin madre. Crear partiendo del origen rescata una memoria personal que nos permite desentrañar un universo creativo generador de imágenes, puesto que la madre-símbolo está profundamente arraigada en el gesto creativo. Así la madre se erige como fuente de creación, como núcleo desde donde emana la experiencia artística, un símbolo de origen, protección y conflicto.
